COMO PEZ EN EL AGUA

May 11, 2004

HUMO

HUMO

(Reflexiones a propósito de un proceso de Supervisión)
Uno puede construir si existe algo previamente. La nada, no produce nada. Tengo un amigo que suele decir que algunos profesionales vendemos humo. Lo dice con un tono de provocación que surte efecto, hasta me ha hecho pensar.
El humo es producto de la combustión, de algo que se quema, de algo que cuando menos está caliente. El humo es consecuencia del calor, acompañada de vapores, olores y colores. El humo es algo. El humo es etéreo intangible, pero perceptible, con el humo nosotros hacemos. No es del todo cierto lo que dice mi amigo. El humo es señal, un rastro, un mensaje.
Una forma de comenzar un proceso de comunicación. En comunicación todo comienza por una señal, por un signo.
En nuestra relación entre profesionales, en supervisión, el humo partió de una reflexión escrita, de un texto[1]. Un texto surgido de una reflexión siempre motiva otra. En este caso no fue humo tóxico, no ahogaba. Afortunadamente, fue una esencia olorosa;  como el incienso, como un perfume invisible.
Cuando uno reflexiona y piensa, siempre se hace preguntas. Tener preguntas es tener actividad interior. ¿Es la actividad interior lo que quizás produzca el humo que nosotros percibimos?
El humo este que me ocupa es un poco mágico, tanto esas plumas que se ven en el cine que vuelan sin cesar y parecen no caer nunca… son en realidad trucos de ordenador para el cine fantástico de Holiwood, pero son tan emocionantes!
Es mágico también recibir una llamada por algo que alguien ha escrito, en lo que te sientes reconocido, vitalmente y profesionalmente. Es mucho más mágico que lo de la pluma por que estás tú y sabes que no hay truco. Es como si pensar en lo que has vivido y hecho tenga sentido más allá de tus emociones, como si las palabras tuvieran eco y volvieran.
Y comienza todo. Y es algo más que emoción.
Hay una demanda. Hay una respuesta, hay algo que es importante para alguien y hay un proceso, una historia, un deseo de continuar la historia.
El humo en el fondo es todo esto y mucho más. Mucho más, se puede traducir como un proceso de reconocimiento mutuo entre las partes que entran en contacto: supervisandos, que solicitan y supervisores que son solicitados.
Es una cadena en la que el tiempo y el espacio son cruciales. Es como un juego de estos en los que un montón de japoneses se pasan,  previamente, un montón de tiempo colocando fichas de dominó de distintos colores. En fila, una tras de otra. Para que luego, en su momento, “caigan bien”. Poco a poco o muy rápido, pero que “caigan bien”.
Todo se ve mejor si se mira desde arriba, con distancia. Como con el humo: en medio de él nos puede ahogar, con distancia vemos la dirección que toma, o donde está el foco.  La mirada, con un poco de distancia permite ver mejor los elementos. La mirada separada del tema o enfocada en los aspectos precisos que queremos resaltar.
Esto en si mismo es una buena definición de lo que es un proceso de Supervisión. Algo por otra parte que ya sabéis: manejar tiempos y espacios para comunicar mejor.  Pero por precisar un poco más, espacios y tiempos donde poder conversar de lo que nos resulta o se nos configura como problemático.
Tener espacios y tiempos para conversar, se convierten finalmente en algo que es saludable y en algo que es una pauta de calidad para las organizaciones y para las personas que las configuran y las definen en su día a día. Para las personas que las construyen, pues sin las personas, las organizaciones, no son nada. Gracias al humo que desprenden las organizaciones, podríamos decir que se ven, se sienten, se huelen, se perciben, se notan.
El humo es una forma de conversación, si, ser supervisor es ser un vendedor de humo. Creo que mi amigo tiene razón…
Yo quiero seguir “recogiendo humos y vendiendo humo”.
En las organizaciones que no se sepa que hacer con el humo, o no se sepa como pararse a pensar y a conversar con el otro-a, en los tiempos y espacios de trabajo.  Con las personas que se habla todos los días. Como una forma de innovación en la cotidianeidad.  Quizás, en estas organizaciones, alguien debería pensar si el  humo les está intoxicando o si es que realmente es producto de que algo o alguien comienza a estar muy,  muy quemado.

Ricardo J. SÁNCHEZ CANO

Donostia 16 de Mayo de 2004

[1] Se trataba del texto de otro colega (C. Arguilea) decía y hablaba de las dificultades de los educadores en el ejercicio de su profesión, de las actitudes más frecuentes y de las posibilidades de respuesta que se le presentaban. C. Arguilea, remarcaba y enfatizaba, desde la vivencia de la SP y desde el ejercicio del rol de Supervisor, los aspectos comunicativos y el descubrimiento que posibilita la SP centrada en el cliente, centrada en las necesidades expresadas como centro, como foco.  Es necesario pues, a la hora de cerrar este proceso, ir a los orígenes. Reconocer y recoger las definiciones que Carlos hizo como lanzadera de este proceso. En el se marcaron unas expectativas que es importante tener presentes.






















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